"Practicas culturales de la naranja y manejo del suelo"
PRACTICAS CULTURALES
- Selección y preparación de terreno: Al realizar la selección del terreno, los factores más importantes a considerar son: clima, suelo, agua, mercado, vías de comunicación y mano de obra.
En primer lugar, se debe de analizar detalladamente las temperaturas de la zona, en especial las temperaturas mínimas, las cuales pueden ser las limitantes para el cultivo. Referente al agua o a las precipitaciones, la cantidad y distribución de las mínimas son importantes, ya que si no cumplen las necesidades, se deben de complementar con riegos para optimizar el cultivo, ya que, en el caso de los cítricos con el agua, la producción de frutos puede retenerse en el árbol por un periodo más largo de tiempo, que si se trabajara con huertas temporales.
- Preparación del terreno: Cuando se quiere establecer un huerto de naranjos en tierra virgen o que esta sin cultivarse, las practicas más recomendables son las siguientes:
Desmonte: Este consiste en ir tumbando o desmontando todo tipo de matorrales, arboles u objetos extraños los cuales pueden dificultar las labores siguientes, posterior al desmonte se procede al amontonamiento o acomodo de todo lo que se logró reunir y se procede a quemarlo.
Destroncamiento: Este paso consiste en arrancar todos los troncos que hayan quedado después del desmonte, estos troncos pueden arrancarse con hacha, palas, pico o tracción animal o mecánica.
Desfonde del suelo: Esta práctica consiste en la ruptura de las capas de la tierra, que van a una profundidad de 60 a 80 cm., practica por la cual se favorece el desarrollo radical y facilita la circulación del aire. Después se recomienda dar uno o dos pasos de rastra, para lograr un buen mullido de la tierra y lo más nivelado posible que pueda quedar el suelo, si el terreno queda parejo, puede ser considerado pronto y óptimo para realizar el trazo de la huerta.
- Trazo de la huerta: Antes de realizar el trazo de la huerta, es conveniente y necesario realizar una evaluación de las condiciones del clima, suelo, topografía, disponibilidad de agua, maquinaria y otros factores de la región ya que son de gran importancia para poder definir el sistema de plantación que sea más adecuado. El trazo, se realiza utilizando un alambre, un laso, o varas que van a una distancia la cual determinara la distancia de plantación entre un árbol y otro, en la cual el marcado se realiza y de acuerdo al método de plantación se realiza el trazo correspondiente, los puntos se marcan con una estaca.
- Distancias de plantación: Las distancias de plantación, varían de acuerdo al sistema de producción. Algunos son los siguientes:
Plantación a una distancia definitiva (8 x 8 m.): Es la que no requiere la eliminación de árboles, ni manejo especial o intensivo en edad adulta.
Sistema rectangular (8 x 4 m.): A 8 m. Entre hileras y 4 m. Entre árboles, obteniéndose así un promedio de 312 árboles por hectárea, con este sistema la producción por hectárea en los primeros 5 o 6 años es en promedio un 100% superior a la obtenida en el método tradicional.
Sistema marco real: En este sistema, los cítricos a 8 m. Entre hileras y entre árboles, se obtienen un promedio de 156 árboles por hectárea, con este sistema de producción llega hacer igual que con el sistema de 8 x 4 m. A los 10 o 12 años sin que requieran de ciertas cantidades de fertilizantes y de agua o un manejo semi intensivo, las labores agrícolas pueden realizarse sin tanta dificultad en dos sentidos.
- Época y método de plantación: Para llevar a cabo la plantación de árboles, es fundamental considerar la región donde se realizará, la disponibilidad de agua y el riesgo de heladas. La plantación debe efectuarse cuando haya suficiente agua para el riego, lo que asegurará un alto porcentaje de árboles establecidos.
Una vez determinada la época de plantación y trazada la huerta, se procede a la apertura de los hoyos o cepas, donde se colocarán los árboles. Previamente, se mide el área, se establece una distancia adecuada entre los árboles y se marca el punto exacto con una estaca. Para abrir las cepas, se retira la estaca y se utiliza una pala espada, que mide aproximadamente 1.20 m de altura con un cucharón de 25 cm de ancho por 45 cm de alto, o bien una cavadora, que facilita la excavación. Se recomienda que las cepas tengan un tamaño de 60 cm de diámetro por 60 cm de profundidad, aunque esto puede variar según la región y las prácticas del productor. Luego, se coloca el árbol en la cepa, eliminando primero la envoltura del cepellón. Es crucial que el injerto del árbol quede a 25 cm del suelo para prevenir la enfermedad conocida como gomosis. Si es necesario, se agrega tierra para ajustar la altura.
Después de colocar el árbol, se rellena la cepa con tierra sin compactarla demasiado para evitar problemas de circulación de aire. Si se desea, se puede hacer un cajete alrededor del árbol. Finalmente, se realiza un riego moderado y se cubre el área regada con zacates, abono animal u otro material que ayude a conservar la humedad. Esto permitirá que el árbol se desarrolle de manera óptima y que la producción se obtenga en menor tiempo.
- Elección de cultivares: La elección de especies y variedades depende por una parte de las aptitudes del medio ambiente, también dependen estrechamente de 2 factores esenciales; en primer lugar, es de suma importancia que los tipos adaptados proporcionen cosechas abundantes y además es preciso que sus frutos respondan a las exigencias de los mercados de consumo.
MANEJO DEL SUELO
El suelo donde existen frutales debe mantenerse limpio, ya sea mediante repetidas labranzas y eventualmente, en combinación con el uso de herbicidas; las ventajas de estas prácticas son las siguientes:
- Se controlan las malezas
- Se conserva mejor la humedad, el agua del suelo no tiene competencia, esto es importante en suelos livianos a la sequía.
- Facilita las operaciones como son la incorporación de abono y fertilizantes, la poda, el control sanitario, y la recolección.
- La labranza del suelo puede realizarse con arado, rastra de discos, rastra de dientes.
En el caso del control de malezas, la profundidad de estas labranzas se hace superficialmente, pero cuando las malezas son grandes o se requiere incorporar fertilizantes y abono orgánico se debe de trabajar a una profundidad de 10 a 25 cm. De acuerdo con la especie y su tipo de enraizamiento.

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